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Jara
blanca. (Cistus albidus).
Las Jaras son una especie genérica referida a diferentes especies
de Cistus cuyo representante más conocido es el Cistus ladanifer,
planta de la familia de las cistáceas o cistaceae. En la publicación
Flora Ibérica del Jardín Botánico de Madrid (C.S.I.C.)
se distinguen doce especies de Cistus en la Península Ibérica.
La jara Blanca, conocida como estepa blanca, es un arbusto que no supera
el metro y medio de altura. Las hojas están recubiertas de un abundante
vello que le dan la apariencia cenicienta de la cual deriva el nombre
de alba o jara blanca. Las hojas son oblongo-lanceoladas, de cinco cm
de longitud. Las flores son de color púrpura violáceo y
llegan a tener 6 cm de diámetro. Es la jara de los terrenos calizos.
Habita en el sur de la Península Ibérica y en zonas del
valle del Ebro.Las
doce especies españolas tienen sus propios nombres en diferentes
regiones españolas, dichos nombres aparecen mas abajo al principio
de su descripción botánica.
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La
palabra jara parece derivar del árabe vulgar sára y del árabe
clásico sacrá cuyo significado es´ bosque´ o ´matorral´.
En los documentos del siglo XIII aparece la palabra xara como voz mozárabe
utilizada con el significado de ´matorral´. El apelativo botánico
de Cistus viene del latín cisthos, que a su vez deriva del griego
kísthos, significa ´cesto´, probable referencia a la
forma de su fruto redondo el cual se abre en varias valvas llenas de semillas.
El específico de ladaniferus hace referencia al ládano
Las jaras son plantas adaptadas a las condiciones extremas de los climas
meridionales. Prefieren los suelos ácidos y silíceos. Crecen
en los lugares degradados donde las demás plantas no pueden hacerlo,
en especial en las regiones arrasadas por el fuego estival ya que sus semillas
no sólo están protegidas contra las llamas sino que son pirófilas,
esto es, el fuego estimula su capacidad germinativa, hasta tal punto que
para poder reproducir la planta por semilla, es necesario calentarla a 100º
antes de ser sembrada. Así cuando los incendios forestales se propagan,
los árboles como encinas y madroños con los que convive son
arrasados y las jaras pasan rápidamente a sustituirlos. Posteriormente,
juegan un papel protector de conejos o especies vegetales menores que se
refugian en su escasa sombra. Llegan a formar extensas, tupidas e impenetrables
zonas de vegetación, con las que encinas o retamas a duras penas
tratan de competir. |
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La
estrategia de supervivencia de la jara es muy efectiva: en primer lugar
lignifica su tronco; la mayoría de ellas producen una sustancia resinosa,
el ládano, el cual refleja los rayos del sol y evita la evaporación.
En épocas de intensa sequía, reduce el área de evaporación
curvando los bordes de las hojas. La jara es una planta que juega un papel
muy importante en la conservación y recuperación de los suelos
degradados por el fuego u otras causas.
El ládano que se obtiene de la jara pringosa (Cistus ladaniferus)
es una sustancia de aspecto resinoso de color pardo oscuro; tiene un sabor
amargo y un aroma persistente y agradable. La resina de dicha jara contiene
esencia de ládano en una proporción del 0,91 %, la cual es
de color dorado y aroma fuerte. Dicha esencia contiene dos cetonas, fenoles,
ésteres y sesquiterpenos y se obtiene en la actualidad por arrastre
de vapor.
A lo largo de la historia se han descrito los más curiosos procedimientos
para la recolección del ládano: En primavera se hacía
pasar las cabras por los jarales para que la resina se impregnara en su
pelo. Al guardar el ganado, éste era cepillado para así, día
a día, ir "cosechando" el ládano. Otro procedimiento
consistía en hacer pasar unos cepillos de cuero por las cimas de
las plantas para que la resina quedara adherida a las tiras de cuero, las
cuales eran limpiadas para colectar el ládano. Hasta hace poco en
la Isla de Creta se utilizaba un procedimiento similar: la jara que allí
abunda (Cistus creticus) era azotada con unas tiras de cuero de las cuales
se separaba el ládano con un cuchillo. |
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España
es el primer productor de ládano del mundo; su principal utilización
es la de fijador de perfumes, en palabras de Andrés Laguna: "Usan
dél los perfumadores para hacer con él las pomas muy olorosas;
porque se incorporan muy bien con él así el almizcle y el
ámbar como todos los otros olores."
En la Farmacopea matritense de 1823 se describe el emplasto regio o contra
rotura en el que el ládano aparece mezclado con cera, pez negra,
trementina y otros componentes. Este ungüento era utilizada para hernias
y quebraduras.
Font Quer, en sus Comentarios al Glosario de las voces romances del doctor
Asín Palacios, señala que en las montañas de Ketama
en Marruecos utilizan las semillas de la jara para mezclarlas con el trigo,
obtener la harina y confeccionar el pan.
La leña de jara, en especial de la pringosa, ha sido muy apreciada
y utilizada para los hornos de pan. El carbón vegetal llamado picón
es el mejor combustible para los braseros y se obtiene también de
la jara. |
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Actualmente
algunas especies de jaras son utilizadas en jardinería, debido a
la prolijidad de las flores y por la forma achaparrada y redonda de algunas
jaras. Por otra parte, las distintas especies de jaras hibridan bien por
lo que se pueden conseguir variedades muy decorativas y útiles para
fines ornamentales. En catálogos ingleses de plantas de ornamento
aparecen ciertas variedades de Cistus híbridos.
Los Cistus o jaras son originarios del entorno mediterráneo; son
muy abundantes en la costa africana y en España donde se encuentran
doce de las quince especies europeas y dieciocho o veinte de las especies
de Cistus catalogadas en el mundo. De hecho, la Península Ibérica
y sus islas son el centro de expansión mundial de muchas de las especies
de jaras y de otros géneros de la familia de las cistáceas. |
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